Capítulo 8.
Una semana había pasado, una semana en la cual León y nana, solo hablaban de Nammi, e incluso pudo ver de reojo como su hijo sonrió en más de una ocasión por solo recordar algo que esa mujer había hecho o dicho, y aunque sus custodios le consiguieron información de la joven, aun sentía que había algo raro en ella.
— ¿Sucede algo señor? — indago su custodio, luego de verlo leer la misma carpeta por decima vez.
— Solo llego a Paris, donde ya tenía un departamento esperándola, y estaba matriculada