Marco veía esos iris color miel, y en verdad, era como si pudiera sentir la dulzura en su boca, la calidez y la suavidad recorrer sus labios, y de pronto comprendió que lo que sentía eran los labios de León, y sin detenerse a reparar en nada, lo tomo con fuerza de la cadera, apretando la piel de aquel lugar con sus dedos, hasta casi enterrarlos, y León se quejó, alejó su rostro, pero entonces, Marco fue sobre él, mostrándole al pelirrojo lo que era un verdadero beso, disfrutando de como los ojo