Marco estaba molesto, mas que eso, su mente lo único que le hacía ver era que, hasta un niñato medio estúpido, se daba cuenta que él nunca llenaría los zapatos de sus padres, ¿de que valía desposar a Nammi? Si por mas que compartieran mujer nadie los respetaría, y sin querer pensar más, solo aspiro la línea blanca que estaba sobre la mesa de cristal, de la casa que le había rentado Dulce, oh, si, la dulce princesa llevaba años viviendo en Francia, tenía contactos no solo en Paris, con su vida c