Luc no podía sacar de su mente la imagen de los relicarios que había recibido, tanto él como su hijo León. ¿Quién podría haberlos enviado? ¿Y por qué? La curiosidad y la inquietud lo consumían, y decidió que debía investigar más a fondo, a riesgo de descuidar su trabajo como dueño de la empresa, Luc se tomó un tiempo para visitar una de las joyerías más reconocidas de París. La tienda que era un establecimiento de lujo, con vitrinas llenas de joyas y relojes de alta calidad, abrió sus puertas c