Dile adiós, dijo.
Pero él permaneció de pie frente a mí, observándome extrañado, analizándome con cautela.
- No necesito tu regalo.- traté de recordarle.
- Encontrarás que en el mundo humano estas piedras te abrirán muchas puertas.- respondió acercándose a la caja.
- No es necesario.- respondí.
Hades me miró de nuevo, esta vez entrecerrando los ojos, como si tratara de entender algo.
- ¿Por qué pareces tan extrañamente humano ahora? Es extraño pero no siento tu aura divina, te miro y si no te c