Hades sostuvo mi cabello jalándome contra él, mi cuerpo junto al suyo, sus labios presionados contra los míos eran dulces y voraces, acaricié su cabello por última vez y me separé de él, quien permaneció unos segundos con los ojos cerrados.
- Adiós Hades.- Me despedí mirando sus ojos grises oscuros ahora abiertos, como extrañaría esos ojos.
- Adiós Perséfone. - respondió y salió por la puerta sin mirar atrás.
Tomé mi mano sobre mi dedo donde solía estar el anillo, era la fuerza de la costumbre,