Mundo ficciónIniciar sesiónAl salir de la mansión, Andrés no dejaba de temblar y se pasaba la mano por el cuello, todavía enrojecido y con la marca de los dedos de León sobre la piel. Condujo prometiéndole que no volvería a ver a Helena, a la que tomaba por una loca ninfómana que utilizaba el exo para obtener lo que quisiera de los hombres. Ya hasta había convertido en un cornudo pasivo a su prometido, no se imaginaba lo que har&iac







