Mundo ficciónIniciar sesiónSandra no esperaba que sonara el citófono del apartamento a esa hora de la noche, aunque solo podía significar una cosa: Fabricio había llegado.
—Sí, por favor, que pase. Gracias —dijo al celador cuando preguntó si autorizaba la entrada de su visitante.
Fabricio subió por el ascensor privado, que daba directo a







