***CALEB***
Nos sentamos en la pequeña sala de la casa de Fray, un lugar que parecía sacado de una vida completamente ajena a la que habíamos conocido. Las paredes estaban decoradas con fotos familiares, una pequeña mesa de madera frente a nosotros, y el aroma a café recién hecho llenaba el aire.
Observé en silencio cómo su esposa, Sandy, nos servía con una sonrisa amable, completamente ajena a la tormenta que se desataba en mi interior.
Fray le agradeció con un gesto, su voz suave, casi norma