Habían pasado seis largos meses desde la última batalla contra los humanos, y aunque las cicatrices aún eran visibles en nuestros corazones, la vida en el castillo había comenzado a recuperar algo de su ritmo habitual.
Esta noche, el aire estaba cargado de una emoción especial, diferente a la tensión que había marcado nuestros días anteriores. Estábamos celebrando el séptimo cumpleaños de mis trillizos, Nova, Arron, y Wolf, que corrían por el salón con la energía desenfrenada de lobeznos, rien