Cerre lentamente la puerta detrás de nosotros, las luces de la habitación estaban tenues, que daban un toque romantico.
Freya se movía con gracia, su cabello rojo ardiente atrapando la luz. La cena había sido todo un éxito y sobre todo mi esposa se había reafirmado como nuestra reina y luna. Extendí la mano hacia ella cuando dio un par de pasos, tirando suavemente de ella hacia mí.
—Gracias por la cena —murmuré, mi voz áspera por el cansancio del día, pero suavizada por la visión de ella. Sus