Algo había cambiado.
Ambos sabían que algo había empezado a ser distinto desde que se vieron en la penosa situación de estar en un hospital velando por el bienestar de su pequeño hijo.
Sin embargo, ninguno de los dos aún lo había exteriorizado en voz alta, ninguno de los se había atrevido a dar el paso que hacía falta.
Adriel se detuvo en el umbral de la habitación, admirando la escena frente a sus ojos.
Jade estaba sentada en la mecedora, sosteniendo con ternura a sus tres bebés. Los lle