Había llegado el momento de revelarle su decisión a sus padres. Jade se mantenía completamente recta en el sofá, sus manos descansaban sobre sus piernas, mientras Natalia y Fabián la observaban con desconcierto.
—¿De verdad piensas que es buena idea? —La voz de su padre era firme. Se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo por no mostrarse agresivo, pero la miraba como si estuviera a punto de lanzarse al vacío. De nuevo.
—Papá, lo he pensado mucho. No es una decisión impulsiva —sostuvo su