Jade estaba acostada en la cama, convertida en un manojo de nervios cuando recibió una visita inesperada.
—Cariño —llamó su madre con suavidad a la puerta.
—Mamá, no estoy de humor en este momento —le dijo con cansancio—. Así que, por favor…
La verdad era que la chica estaba un poco harta de todo. Su madre no había dejado de repetirle que todo estaría bien y que, si bien un embarazo múltiple era bastante complicado, con la ayuda especializada podría llevarlo a término sin el menor de los probl