En ese último mes, la rutina de Jade había sido bastante sencilla: asistir a la universidad, hacer ejercicio en casa con su amiga Gala y, en ese día, cumplir con la segunda visita del mes programada a sus padres.
—¿Y cómo va tu matrimonio? —preguntó su madre, mirándola por encima de su taza de té.
Ambas estaban sentadas en el jardín en una mesa redonda, una frente a la otra, disfrutando del lugar propicio para compartir confidencias y disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza que las rodeab