—¡Gala! ¡Gala!
Jade temblaba del puro miedo.
No sabía qué hacer, su mente estaba completamente en blanco.
—¡Por favor, despierta! ¡Ayuda!
Las personas se arremolinaban a su alrededor, pero no eran más que simples espectadores de un espectáculo.
Nadie movía un dedo, simplemente veían todo con completo pasmo.
Las lágrimas corrían de los ojos de Jade cuando, Adriel, haciendo a un lado a varias personas, se acercó hasta ellas y se arrodilló junto a su hermana, tomando el control de la situación con