Ese día se llevaría a cabo la primera audiencia del caso de custodia de sus hijos.
Natalia se sentía un poco ansiosa, pero segura.
Sabía que todo estaría bien.
Roberto no tenía absolutamente ningún argumento que usar en su contra y eso le tranquilizaba bastante.
—Realmente me gustaría acompañarte —le había dicho su esposo, mostrando su deseo de brindarle apoyo en un día tan importante.
—No es necesario —se negó Natalia con una sonrisa en los labios—. Ya te dije que todo irá bien, mejor ve y