Natalia dio un paso atrás separándose de Roberto antes de estamparle una fuerte cachetada en la cara.
El golpe duro y seco.
La palma de su mano ardió después de eso.
—¡No vuelvas a tocarme nunca más! —bramó alterada.
Roberto se llevó una mano al lugar afectado y frotó con ligereza. No podía creer que Natalia acabara de golpearlo.
Muchas miradas se centraron en ellos, a pesar de que el sitio estaba atestado de personas y la música era muy alta.
Natalia aprovechó la conmoción del momento para hu