Esto no estaba previsto en sus planes.
Por supuesto que no.
—Roberto—dio un paso atrás alejándose de su indeseado agarre—, ¿qué haces aquí? —preguntó sorprendida de verlo.
La ciudad era demasiado grande como para que coincidieran de una manera tan desafortunada como esta.
¿Acaso su mala suerte no podía ser peor?
—Supongo que lo mismo que tú. Vine por un trago.
—Ya veo —murmuró con sospecha. No lograba creerse esa historia—. En ese caso, lo mejor será que sigas en lo tuyo. Y olvidemos que nos he