En esa ocasión, Natalia tenía otras cosas de que preocuparse. Lo referente a su apariencia y los arreglos sobre sí misma, todo eso había pasado a un segundo plano. Tenía algo más urgente que atender y eso era asegurarse de que sus hijos entendieran a cabalidad lo que sucedería esta noche cuando volvieran a ver a su padre.
—Niños —los reunió en la cama, mientras se agachaba a la altura del trío—, necesito que presten mucha atención a los que les diré —comenzó, esperando que sus pequeños lograran