El dolor que sintió en ese momento fue indescriptible, no imaginó que una escena semejante fuera a desarrollarse en ese comedor, pero debió suponerlo. Sus hijos extrañaban a su padre y esta, era una clara muestra de ello.
—Niños, por favor —suplicó con las lágrimas a punto de manifestarse.
Odiaba todo esto.
Odiaba haber expuesto a sus hijos al rechazo delante de tantas personas.
—Papá… —presionaron ellos, anhelantes.
Roberto no hizo ni el más mínimo gesto de contestarles, era como si de pro