Natalia había tenido que pausar sus clases un par de días para poder estar completamente enfocada en lo que se le avecinaba.
La invitación para los Buendía estaba pautada para ese fin de semana.
Todo debería estar impecable.
Todo era tan… asfixiante.
—¿En serio te parece que el plato principal deba ser filete mignon? —la riñó su suegra, quien únicamente se había dedicado a criticar y cuestionar todas sus decisiones respecto a la cena desde que se enteró de que Fabián la había dejado a cargo.
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