Luego de haber recibido la nula colaboración de parte de Fabián para reanudar sus estudios académicos, Natalia se sumergió en una especie de depresión.
Paso varios días decaída, pensando en si realmente debía conformarse con el estilo de vida que estaba llevando actualmente. Es decir, tenía un techo donde dormir, comida sobre la mesa, y un buen colegio para sus hijos. Debería sentirse agradecida en lugar de querer aspirar a más.
«¿Pero estaba mal querer superarse?», se preguntó en silencio, mi