Y entonces, de un momento a otro, se encontraban sentados delante de sus padres.
Jade trató de mantenerse erguida y tranquila a pesar de la tensión que se percibía.
No quería evidenciar la incomodidad de la que había sido víctima, instantes antes.
Había hecho caso a Adriel, así que se había cambiado su vestido negro por uno más largo y holgado.
Para ese momento se estaba cuestionando el hecho de asistir a la fiesta o no.
¿Sería prudente hacerlo?
Acababa de descubrir una nueva faceta