“He decidido aceptar tu propuesta”, escribió aquel mensaje que marcaría un antes y un después en su existencia.
Jade suspiró y esperó a que Adriel le contestara, pero, contrario a lo que anticipaba, su amigo no se pronunció al respecto.
Al día siguiente se la pasó observando su teléfono con demasiada insistencia, como si de esa manera pudiera hacer que apareciera un mensaje nuevo.
¿Acaso significaba esto que ya no iba a ayudarla?
¿Se estaba retractando de casarse?
No pudo evitar sentirse p