Su respuesta no pareció ser del agrado de su acompañante, pero necesitaba dejar esto claro.
No lo amaba y posiblemente no lo amaría nunca.
—No necesitas amarme para esta unión —soltó sin más, como si el matrimonio no fuese un asunto trascendental para él.
Se suponía que era una unión para toda la vida, ¿se conformaría entonces con una relación sin amor?
¿Podría ser feliz así con el transcurrir de los años?
¿Se acostumbraría?
¿Además, tendrían que tener hijos juntos?
Esa última cuestión la