Al otro lado...
Llegó David a la sala de fisioterapia, donde Lucas estaba acurrucado en los brazos de Sophia recibiendo un gotero intravenoso.
—¡David, por fin llega!
Sophia se puso de pie y se le acercó.
El hombre le tocó la frente a Lucas, mirándole con el corazón encogido a las mejillas coloradas.
—¿Cómo es que le ha subido la fiebre de repente?
Sophia suspiró y le explicó:
—Puede que sea por el esfuerzo excesivo de la competición deportiva de hoy.
David asintió con la cabeza y se sentó al la