Vivienne trajo doce cajas.
Ethan no la había invitado a mudarse. Quería ser preciso al respecto; incluso en la intimidad de su recuerdo, no hubo una invitación formal, ninguna conversación en la que le dijera que sí, que trajera sus cosas y que hiciera de este su hogar. Lo que sí hubo fue una llamada un domingo en la que Vivienne mencionó, muy casualmente, que su contrato de alquiler terminaba a fin de mes, y un silencio por parte de él que ella aparentemente interpretó como una autorización, y