Francamente, no llevaba la cuenta de hace cuánto tiempo hacía que estaba dentro del coche de Logan, en la parte trasera y abrazada a sí misma. Sus ojos dolían tanto como su pecho después de un buen tiempo llorando. Tampoco se comunicó con el abogado en ningún momento, se limitó a quedarse en el estacionamiento. Agradeció que nadie, ni siquiera el novio que había sido víctima de su rabia, hubiese ido tras ella, puesto que desde su perspectiva jamás se vio tan patética como en ese entonces. ¿Qué