Irónicamente, habían consumido los votos que esperaba el resto que consumieran.
Luego de eso, la relación entre los dos se volvió mucho más suelta que antes. Ninguno tenía miedo de expresar el agrado que tenía con el otro, ni tenían miedo de que un beso causara una distancia helada otra vez.
Todo estaba bien, relajado, excepto por... Ciabel.
Ciabel estaba extraña y Damián no lograba dimensionar la razón. A veces, después de darle un beso, todo se detenía, lo observaba con una sonrisa a modo de