—P-perdón —balbuceó—, debí haber avisado que era yo y ah... solo... venía a mostrarte cómo me quedaba esto. —Dio media vuelta para enseñarle y rio un poco. Desvió la vista al costado del pasillo.
Qué tonta excusa. Ni siquiera pudo procesar sus propias palabras antes de soltarlas como si nada.
—En realidad, quería agradecerte por la ropa que está en mi cuarto. No era necesario comprarla y... Gracias —comentó ya enredada en sus ideas—. Debió salir una fortuna. Puedes descontarlo de mi primer sal