Él nunca se comportaba así. Tenía la sensación de que mientras Ciabel y Ciro jugaban en la sala y se escuchaban sus carcajadas, estaba perdiendo la cabeza.
En la cocina, siendo ayudado por Dexter, el cocinero, observó fijamente la comida que había preparado.
—¿Estás seguro de que está bien? —Giró a mirar al hombre.
Este sonrió con diversión. Los empleados estaban extrañados por la situación y un tanto divertidos por el nuevo e interesante comportamiento del jefe. Si bien solía tener arrebatos