La puerta de su habitación se cerró y esa máscara de tranquilidad que tenía la costumbre de poner si había gente a su alrededor y, así evitar preocupaciones innecesarias según él, se borró por completo.
Su mano volvió a temblar, esta vez con más ahínco que antes. Respiró hondo una y otra vez. Ya estaba semi recostado en la cama, con la espalda contra su respaldo y la mirada clavada en, bueno, la oscuridad. Logan no le había dejado una sola vela y sostener el celular le pareció una tarea tan ago