Una vez puso los pies en la sala sintió cierta ansiedad creciendo dentro de su pecho al darse cuenta de que tanto Logan como Ciro pudieron haber visto ese espectáculo vergonzoso que montaron. Quizá hasta pudieron haber visto los besos o la forma en la que corrió hacia el baño y vomitó, ya que ni siquiera alcanzó a cerrar la puerta, presa del desastre mental que se había desatado.
Afortunadamente, no había ni un alma en la sala. Fue hasta la cocina y se inclinó por la ventana. Santo Dios. La mal