A pesar de haber crecido en una casa con todas las comodidades posibles y después haberse mudado a una de las mejores mansiones que había conocido, no pudo evitar sentirse tremendamente fuera de lugar en ese cuarto elegante.
No supo en qué momento se había quedado dormida abrazada a Ciro, pero abrió los ojos en cuanto la luz del sol que entraba y atravesaba las cortinas blancas fue demasiado para soportar y seguir durmiendo.
El cobertor era cómodo, el sommier en sí lo era. Vio al pequeño dorm