—¿Qué haces en mi casa? — Su tono de voz es aporreado y áspero.
Nuestro invitado vuelve a tomar asiento tranquilamente sin apartar la mirada de Derek, que parece que sus ojos arden como dos poderosas llamas, al ver que tiene todo el cuerpo tenso, me paro a su lado, veo como aprieta los puños con fuerza al tiempo que camina a paso decidido en su dirección, puedo notar como la mirada de Armando va cambiando poco a poco y su rostro palidece, todavía le tiene miedo al señor Baker, enseguida tomo su