—Sin duda alguna— Me acerco a Derek y tomo sus manos con cariño. —Supongo que vas a volver a la oficina ¿Verdad?
—No, me quiero quedar en casa.
—Bueno, entonces ve a cambiarte, voy a preparar el almuerzo.
Han pasado ya varios días desde la visita del señor Villanueva y Derek se nota algo distante, pero no con respecto a sus sentimientos o a su forma de tratarme, sino más bien a todo lo que está ocurriendo, por curiosidad, le he preguntado si algo malo ocurre y me dijo que no debía preocuparme,