—¿Quién eres y que quieres? — Pregunto con brusquedad y enojo.
—Tranquilo señor Baker, quiero demostrarle que soy alguien de confianza, soy un gran admirador de su trabajo y también quiero que sepa que estoy aquí para cuidarle la espalda.
—Supongo que tienes algo muy interesante que decirme como para llamarme a altas horas de la noche e interrumpir mi trabajo, así que te escucho.
—En efecto, en estos momentos estoy enviando unos archivos a su computadora junto con algunos audios, revíselos con