—Ya lo he pensado, madre— Me levanto de mi asiento y me acerco a ella, agachándome a su lado. —Por eso tardé mucho en proponerle matrimonio, sé que ella es la indicada, no te preocupes.
—¡Al menos dime que se van a casar por bienes separados! — Exclama asustada y llena de angustia.
—Si madre, bienes separados, tranquila— Río entre dientes.
Su rostro recupera los colores ya que, al ver mi negativa de detener mi matrimonio se puso pálida, sé que parece que a mi madre lo único que le importa es el