—Creí que su accidente le haría más prudente al manejar.
Al escuchar esto, bajo la velocidad del auto, por mi mente pasan miles de recuerdos que me atormentan, estando en estas condiciones no puedo manejar, así que me detengo frente a un parque, resoplo con fuerza varias veces para contener mi llanto, no vale la pena derramar ni una lagrima por esa mujerzuela. Al no poder contenerme, bajo del auto y camino hacia el frente apoyando mi cuerpo sobre él, luego escucho como la puerta del copiloto se