Manu
Esa mañana desperté temprano, mucho más de lo que acostumbraba, ideando la mejor forma preguntar a mi hermano sobre su relación con Nino para luego poder visitarla, ya con un panorama más claro de lo que sentía y de lo que tenía permitido sentir. Nervioso golpeé su habitación, pero Tomás ya no estaba en casa, y lo único que podía pensar era que estaba con ella.
Volví a mi alcoba, caminé una y otra vez por ella para reunir el valor para ser consecuente con mis decisiones, pero estaba costán