Manu
A pesar de la evidente incomodidad que le provocaba a Tomás y Nino tenerme entre ellos, la tarde en que conocí a sus demás amigos resultó ser más que agradable. Es más, yo mismo me sentía orgulloso por ser capaz de compartir con esas personas que en mi vida había visto —y que jamás habría conocido de no ser por Nino—, y casi podría asegurar que Nino también lo estaba. Aun así, lo maravilloso de todo lo ocurrido, fue que se repitió cada vez con más frecuencia. Poco a poco, tomando todo el t