Mundo ficciónIniciar sesiónManu
Sin quererlo, para cuando los dos estuvimos abajo, yo ya no tenía las mismas ganas de hablar. Y el ver como en todo el salón había gente que no conocía, no ayudó en absoluto. Ya no éramos seis, sino cientos, miles de personas, aunque en la realidad no eran más de treinta. Treinta seres que jamás había visto







