Recién terminado de hablar, Mariano de repente se levantó y se sentó en otro lugar.
El asiento junto a Alejandro quedó vacío, uno menos.
Mariano también golpeó la silla vacía, indicando a Simona que se sentara a su lado.
Kerri fulminó con la mirada a Mariano,
—¿Lo hiciste a propósito, verdad?
Mariano sonrió y respondió:
—Ese lugar no tiene aire acondicionado, estoy demasiado caliente, solo estoy cambiando de sitio.
Kerri frunció los labios, maldiciendo:
—¡Lo hiciste a propósito! ¡Querías que