Era sábado y toda la familia estaba en casa.
Al ver a Liliana y Luciana, Ximena sonrió y las invitó a desayunar.
Apenas se sentaron, sonó el teléfono de Liliana. Era su teléfono original, que Leo le había devuelto ayer después de encontrarlo.
Liliana vio que era Fabián y contestó:
—¿Hola?
—¿Liliana? —la voz de Fabián sonaba muy ansiosa—. ¿Eres tú, Liliana?
Liliana se sorprendió:
—Sí, soy yo...
Se oyó un suspiro de alivio de Fabián:
—Menos mal que eres tú. Me alegro de que hayas vuelto sana y sa