Mateo sonrió y preguntó:
―¿Por qué pusiste solo flores blancas en la entrada de la tienda?
Liliana respondió:
―No las puse para que las vea la gente, sino para que las vean los fantasmas.
―¡¿Fantasmas?!―exclamó Mateo, con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
―Así es―dijo Liliana mientras tomaba un trapo―. Por eso no dejé venir a Leo y Nicolás, temía que su destino no fuera lo suficientemente fuerte y les trajera mala suerte.
Mateo se señaló a sí mismo, sorprendido:
―Entonces, ¿me dejaste venir