NUNCA TENDREMOS HIJOS...
Sonreí adormilada al sentir a Aaron abrazándome mientras dormía.
Alcé mi cabeza deleitándome con su imagen. Realmente ahora no parece ser tan fiero como aparenta y secretamente me encanta. De hecho, todo lo que tenga que ver con él lo hace.
Siempre estoy tentada a tocarlo, a querer más de él.
Alcé mi mano para trazar su rostro, sin embargo, una oleada de náuseas me golpearon logrando que me detuviera en seco.
—Ay no, no ahora…
Con cuidado aparté el brazo de mi cintura esperando que Aaron no se