Diego fue directo al grano y dijo:
—Tío, quiero usar tu avión privado.
—Hoy por la tarde, mi avión termina su mantenimiento, puedes usarlo.
Diego frunció el ceño y preguntó: —¿Esta tarde? ¿No se puede adelantar?
—¿Quieres ir a buscar a Yaritza, no puedes esperar medio día después de perder cinco años?— David ya lo había entendido.
—Te transferiré el costo del vuelo privado.
—No es necesario, considera esto un gesto de tu tío.
Con eso, la llamada terminó.
Diego golpeó el volante con fuer