¡Al instante!
¡Un frío cañón de pistola apuntó hacia su espalda!
—Tomar represalias aquí no es una jugada inteligente.
Yaritza mantuvo su mirada firme, manteniendo la calma mientras hablaba sin apresurarse.
Miguel sonrió, con un tono de voz seguro le dijo: —Solo quiero hablar tranquilamente con la talentosa señorita Escobar.
Apenas terminó de hablar, su tono cambió abruptamente, lleno de amenazas: —Muévete hacia adentro, ¡hacia el salón de reuniones a la derecha! Si te atreves a hacer ruido, ¡mo