Mundo ficciónIniciar sesiónRosaura.
Atravesamos la multitud, llegando a la estancia, el tipo de seguridad me miró de reojo cuando le entregué la entrada medio rota, yo tan sólo me encogí de hombros. Mamá estaba entusiasmada, se hizo fotos a diestro y siniestro con algunos jugadores, consiguiendo una camiseta firmada por uno de ellos, incluso consiguió que uno le firmase una teta, mientras papá rompía a reír, ante aquella imagen, le hacía mucha gracia.







